Las Relaciones

01.06.2008

Las relaciones íntimas entre las personas parecen evolucionar hacia una despersonalización y cosificación. El otro no se percibe como ser humano con sentimientos sino como alguien que no me puede provenir de aquello que yo quiero o necesito. El otro se convierte en una fuente de gratificación, bienestar o placer.

Las interacciones con los demás, las relaciones interpersonales, fomentadas en el presente, el aquí y ahora, lo que yo necesito como un mecanismo de huida de otras realidades desagradables o angustiosas. Hay una busca inmediata del placer y la satisfacción.

Hay una gran perdida de valores. Actualmente predomina el valor del individualismo, satisfacer las necesidades vitales, materiales, emocionales y sexuales por encima de otros valores de proximidad hacia los demás.

La persona que no tiene pareja se encuentra en esta sociedad basada en esta individualidad que provoca una grave dificultad de encontrar a una persona con la que compartir un proyecto de futuro. La búsqueda del proyecto a largo plazo, a dado paso al proyecto a corto plazo.

Como comentábamos son personas que buscan el placer y la satisfacción del momento, pero llegando a despreocuparse de conocer a la persona con la que se encuentra. Esto llega a provocar que uno mismo ya no quiera crecer hacia el camino de "ser mejor" como persona, sino el ser mejor "físicamente". Ese desinterés de la persona hace que uno busque el gustar por su físico.

Ese descuido del crecimiento personal provoca muchas inseguridades a la persona hasta el punto de tener dudas sobre su propia orientación sexual. Vemos casos en consulta, de personas ya adultas, que se empiezan a cuestionar su identidad. Aumentan los casos de trastornos alimentarios, de depresiones,...

Este no saberse escuchar a uno mismo también provoca dificultades a la hora de conocer a alguien. ¿¿Si no ser ni quien soy, cómo voy a tener tiempo de conocer al otro???

La pérdida de ilusión, el reconocer la dureza de esta "nueva sociedad", la falta de inocencia,... hace que uno vea la vida como una lucha, o una guerra donde sobrevivir. Pues lo único que le motiva es el protegerse de esta falta de valores y de esta triste frialdad, y hace que uno ya no quiera otorgar su vida a otro que considera desconocido. Antes existía una "simplicidad" en las cosas que hacia más probable el encontrar a alguien con quien conectar. La complejidad de la sociedad de hoy en día no nos permite ver la persona que tenemos enfrente. Las expectativas que nos marcamos, las necesidades, y nuestras fantasías hacen distorsionar la realidad.

La persona con los años aprende a luchar y a querer defender sus derechos como persona. A raíz de la experiencia vivida capta su objetivo: no permitir que nadie me anule y evitar llegar a la sumisión en las relaciones. Pues esto conlleva que la relación de pareja se viva cómo algo imposible de lograr.